La primera entrada del blog la dedico a
vida de Mónico Sánchez puesto que es una historia de superación y de ambición
por el aprendizaje en un marco histórico
y un contexto social muy desfavorable.
A pesar de vivir
desde finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo IX y no existir la cantidad
de recursos educativos que disfrutamos hoy en día en la era de la información,
la formación académica de Mónico Sánchez no hubiera sido posible sin su
ambición por la búsqueda del aprendizaje, en esos tiempos por correspondencia.
Mónico
Sánchez fue un ingeniero eléctrico español y uno de los mayores inventores de
los siglos XVIII y IX. Fue pionero de la
radiología y las telecomunicaciones sin cable.
Nacido
en una familia humilde de la localidad de Piedrabuena en Ciudad Real donde el índice
de analfabetismo rondaba un 75%. Su profesor de la escuela pública le animó a
seguir estudiando, Mónico sin tener el bachiller elemental y con el poco dinero
que tenía se fue a Madrid dispuesto a estudiar Ingeniería Eléctrica.
Cuando
llegó a Madrid, se encontró con que las facultades de Ingeniería estaban temporalmente
cerradas a causa de las huelgas estudiantiles. En ese momento Mónico
decidió apuntarse a un curso de
electrotecnia por correspondencia, impartido
por el ingeniero Joseph Wetzler. Cabe destacar que el curso era en inglés
y Mónico Sánchez no sabía ni una palabra. Este
curso lo siguió 3 años y al finalizarlo
el propio Joseph Wetzler se puso en contacto con él y le recomendó para una
plaza en una empresa de Nueva York.
Allí en
Nueva York inventó una máquina de rayos X portátil que salvo cientos de vidas
durante la I Guerra Mundial. Posteriormente inventó un prototipo de “Telefono móvil”
con un alcanze de 100 km, destinado a los vehículos para utilizarlo en caso de
avería.
Finalmente,
volvió a su Piedrabuena natal donde
construyo un taller-laboratorio eléctrico y dotó a su pueblo rural de
luz y corriente eléctrica.
Como he
mencionado anteriormente, bajo mi punto de vista, Mónico Sánchez no solo fue un
gran inventor, sino que podemos decir que fue uno de los personajes célebres que
su formación la deben al autoaprendizaje. Cierto es, que en esos tiempos no existían
las mismas posibilidades que ahora en cuanto a entornos de aprendizaje,
pero esta historia nos ayuda a reflexionar.
¿Sí Mónico Sánchez hubiera nacido en la
actualidad hubiera aprendido gracias a las TIC’s y a los recursos PLE? La respuesta es obvia...

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